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Algunas Consideraciones Sobre el Apadrinamiento


Adictos a la Comida Anónimos en Recuperación (FA) ofrece una solución para todas las formas de adicción a la comida. En FA, muchas personas encuentran el medio para recuperarse de la obesidad, la falta de apetito, la bulimia, y la obsesión con la comida. No hay cuotas ni tari- fas; nos mantenemos solos a través de nuestras contribuciones.

Introducción

Le pedimos a un padrino calificado que nos guíe a través del programa de recuperación en los tres niveles: físico, mental, y espiri- tual. Los padrinos son miembros de FA que están comprometidos con la abstinencia y con vivir los Doce Pasos y las Doce Tradicio- nes lo mejor posible…

Las herramientas de la recuperación: Apadrinamiento (Food Addicts in Recovery Anonymous, Inc. 2009) 

Las herramientas de FA junto a los Doce Pasos y las Doce Tradiciones nos enseñan que el apadrinamiento es una necesidad y una responsabilidad para la recuper- ación de todo adicto a la comida. Al apadrinar, nosotros garantizamos nuestra propia abstinencia y el fortalecimiento constante de FA.

Cuando hemos mantenido la abstinencia durante el tiempo suficiente como para ser padrinos, muchos de nosotros comenzamos a sentirnos ansiosos. Estamos profundamente conscientes de lo mucho que no sabemos y tenemos miedo de cometer “errores.” ¿Cómo podremos guiar a otros tan prudentemente como nuestros padrinos nos guiaron a nosotros?

Por supuesto que nadie puede aprender a ser padrino con la simple lectura de un folleto. Aprendemos con el tiempo, al ser apadrinados, al hacer preguntas, al pensar sobre nuestras experiencias, al hablar con nuestros padrinos y otros miembros de FA y, sobre todo al pedir ayuda a nuestro Poder Superior.

Confiamos en que este folleto servirá de ayuda adicional para cualquiera en FA. Está basado en las ideas de quienes han sido miembros de FA durante mucho tiempo y cuentan con años de abstinencia y experiencia. Ofrece algunos prin- cipios que para muchos han sido de gran ayuda.

¿Por qué debemos apadrinar? Los miembros de FA experimentan el apadrinamiento como una alegría y uno de los mayores privilegios de la vida.

Pero la razón principal por la que apadrinamos es que debemos transmitir la solución que se nos ha brindado para poder recuperarnos. Nosotros apadrinamos porque:

  • La adicción a la comida es una enfermedad de negación. Al compartir nuestra propia experiencia de adicción y recuperación con nuestros ahijados prevenimos contra la negación y la autocomplacencia.
  • Al apadrinar, ayudamos a construir una comunidad fuerte de FA y reuniones sólidas, dos de las cosas que necesitamos para mantener nuestra abstinencia.
  • Tenemos la responsabilidad y el deber de devolver lo que se nos ha dado tan generosamente. Esa es la esencia del Paso Doce.
  • Nuestro compromiso que brindarnos a nuestros ahijados es una parte impor- tante de nuestra nueva forma de vida.

Como adictos a la comida activos, nos impulsaba el egocentrismo y el temor. Durante la recuperación, practicamos la entrega generosa. Al elegir la fe por sobre el miedo, y la voluntad sobre la pereza, reconocemos humildemente que podemos compartir todo aquello que sepamos.

¿Qué es lo que hace un padrino? La herramienta para apadrinar define con claridad el rol de un padrino de FA: guiar a un ahijado “a través del programa de recuperación en sus tres niveles: físico, mental, y espiritual.”

  • Como padrinos compartimos nuestro entendimiento de una forma de vida basada en la fe y en los Doce Pasos y las Doce Tradiciones. Nuestra función es ayudar a nuestros ahijados a lograr la abstinencia y desarrollar una relación con su propio Poder Superior.
  • Compartimos la esperanza al utilizar nuestras propias historias de vida para demostrar cómo un Poder Superior puede ayudamos. Existen muchos milagros en nuestra comunidad. Con la abstinencia constante y una nueva forma de vida basada en la fe más los Doce Pasos y las Doce Tradiciones, no es extraño para nosotros lograr la salud plena. En algunos casos, nuestros médicos nos retiran los medicamentos prescriptos para los problemas físicos producidos por la alimentación adictiva. A veces también nos retiran los medicamentos que tomamos para la ansiedad y la depresión.
  • Ya sea que estemos o no capacitados en el campo médico, nuestra responsabilidad es hablar únicamente como adictos a la comida en recuperación. Instamos con insistencia a nuestros ahijados a consultar con sus médicos por cualquier potencial problema físico. Los miembros con diabetes, hipertensión, o la enfermedad de Crohn, aquellos que hayan tenido una cirugía bariátrica, quienes estén embarazadas o amamantando, quienes sean adolescentes o ancianos, sufran de un gran sobrepeso o muy bajo peso; todos ellos y cualquier otra persona con problemas médicos, deben ser orientados para buscar ayuda de parte de sus médicos antes de comenzar con el programa. Padrino, ahijado, y médico pueden desarrollar un plan de alimentación que sea adecuado para la condición médica y la enfermedad de adicción a la comida.
  • Los padrinos de FA no pueden ni deben brindar instrucciones o consejos acerca de ingerir medicamentos que modifiquen el estado de ánimo (psicotrópicos). Dejaremos que dichos asuntos los maneje el ahijado con su médico. En cambio, podemos ayudar a nuestros ahijados a concentrarse en la abstinencia, la gratitud, y el servicio, que constituyen la fuente del cambio personal en nuestro programa. Si nos preocupa la estabilidad mental de nuestro ahijado, o si éste mencionara pensamientos suicidas, debemos insistir a nuestro ahijado en que consulte de inmediato con el profe- sional adecuado. Probablemente no sea el momento para que forme parte de FA. Quizá necesite otro tipo de ayuda.

¿Cuándo un miembro está listo para apadrinar?

Los miembros están listos para apadrinar cuando han logrado:

  • La abstinencia constante en FA. No podemos ayudar a nuestros ahijados a dejar de consumir comida como si fuera droga a menos que nosotros mismos llevemos un plan alimenticio honesto, disciplinado y simple que nos permita alcanzar y mantener un peso saludable.
  • Experiencia. Los padrinos de FA necesitan un mínimo de seis meses de abstinencia constante lograda mediante el trabajo con un padrino de FA.
  • Compromiso con los Doce Pasos y las Doce Tradiciones. La recuperación de la adicción a la comida día por día requiere que nos comprometamos con la abstinencia como principal prioridad y con una vida que estará orientada principalmente por los Doce Pasos y las Doce Tradiciones. No podremos ayudar a nuestros ahijados a lograr y mantener este compromiso a menos que nosotros mismos lo hayamos hecho.

Algunos principios útiles

Cada persona en FA apadrina de acuerdo con su propia experiencia, pero los miembros que tienen varios años de abstinencia han encontrado que los principios que se mencionan a continuación son de gran utilidad. Esperamos que también sean de utilidad para usted.

Como padrinos, ayudamos a nuestros ahijados, y a nosotros mismos, a tener siempre presente que la adicción a la comida es una enfermedad tan mortal como cualquier otra adicción y que debemos priorizar nuestra recuperación.

  • Discutimos la importancia de cada una de las herramientas de recuperación de FA (abstinencia, apadrinamiento, reuniones, teléfono, anonimato, literatura, escritura y servicio) como parte integral de nuestra forma de vida y explicamos que las utilizamos a diario.
  • Hablamos sobre la adicción a la comida como una enfermedad de aislamiento y ayudamos a nuestros ahijados a comprender la necesidad de asistir a varias reuniones de FA por semana. No hay reuniones telefónicas en FA de modo que los alentamos a asistir a las reuniones de AA en persona en caso de que FA no esté disponible.
  • Reconocemos que somos modelos a seguir. Convertimos nuestro tiempo con nuestros ahijados en la principal prioridad. Al principio, generalmente necesitamos explicar que durante los quince minutos asignados para nuestras conversaciones diarias ambos debemos sentarnos calmados y no hacer otra cosa más que escuchar y dialogar. Los alentamos a organizarse por adelantado, al igual que nosotros, de modo de poder comenzar a tiempo y poder hablar tranquilos y en privado.
  • Cuando es momento de que ellos apadrinen, los alentamos a hacerse cargo de su propia recuperación primero y a maximizar su servicio. En las reuniones, si nadie se ofrece para apadrinar, alentamos a nuestros ahijados a pararse y ofrecer su asistencia. Siempre debemos estar dispuestos a recibir y ayudar a los nuevos miembros.

Nuestra función como padrinos es ayudar a nuestros ahijados para que aprendan a encontrar y recurrir a su propio Poder Superior.

  • Recordamos a nuestros ahijados que hemos reemplazado nuestra dependencia de la comida por nuestra dependencia de Dios, y que ellos también pueden hacerlo. Les hablamos con frecuencia sobre la oración, la gratitud y la importancia central de estar tranquilos como disciplina diaria. Les hacemos las preguntas que nos ayudaron a nosotros: “¿qué es lo que respalda su abstinencia?” y “¿qué piensa que su Poder Superior desea que usted haga?” Teniendo en mente que FA es un programa espiritual, no religioso, alentamos a nuestros ahijados a desarrollar una confianza en el Dios que ellos tienen.

Nosotros no apadrinamos solos.

  • La tensión y la presión que sentimos para brindar las respuestas “correctas” y para “decir” a nuestros ahijados “el camino correcto a seguir” están basadas en la suposición de que hay una respuesta “correcta” y que debemos saberla. Ello es un signo de que nos hemos ubicado erradamente en el asiento del conductor. Oramos para recibir orientación cuando no estamos seguros, hablamos con nuestros propios padrinos para clarificar nuestro pensamiento, y recordamos que “existe un Poder Superior, y que no lo somos nosotros.”
  • No es saludable que nuestros ahijados se vuelvan dependientes de nosotros, de modo que los alentamos a desarrollar un lazo fuerte dentro de la comunidad a través de las llamadas diarias a otros miembros y la asistencia regular a las reuniones en persona. Cuando deben enfrentar problemas ante los que jamás estuvimos, casi siempre podemos recur- rir a otros en el programa que tengan más experiencia en el tema. Tenemos permiso de brindar sus nombres y alentar a nuestros ahijados a que recurran a ellos.
  • Cuando tenemos problemas con un ahijado, podemos hablar con nuestros padrinos o con miembros de FA que tengan más experiencia. En tales situaciones, no romperemos el anonimato si mantenemos la visión en nosotros mismos y buscamos formas de ser más útiles.

Nuestros ahijados no pueden tenernos como padrinos con eficacia a menos que confíen en nosotros. Tratamos de alentarlos y ganarnos su confianza.

  • Hablamos abiertamente sobre cualquier tema que pueda ayudarlos, nuestras penas, problemas, alegrías, fracasos, sentimientos de enojo o vergüenza. Ello les ayuda a ver que no están solos o que no son diferentes, y les facilita la posibilidad de hablar de lo que sea que tengan en mente.
  • Nuestra tendencia inmediata puede ser de ofrecer consejos, pero seremos mucho más útiles si tratamos primero de entender. Hacemos preguntas y escuchamos con detenimiento. 
  • Cuando nuestros ahijados comparten confidencias sobre sus vidas, respetamos su anonimato y privacidad. No hablamos acerca de ellos con otros en la comunidad, en las reuniones, o con nuestra pareja o esposo.
  • Somos amables y corteses. A veces, durante las conversaciones entre los padrinos y los ahijados, los sentimientos pueden fluir libremente. Intentamos recordar que estamos compartiendo principios. Practicamos expresar nuestros pensamientos y luego quedamos librados a Dios.

Como padrinos compartimos nuestro entendimiento de una forma de vida basada en la fe y en los Doce Pasos y las Doce Tradiciones. No damos órdenes ni proclamamos reglas.

  • Se dice que los adictos a la comida son personas alérgicas a la harina, al azúcar, y a que les digan qué hacer. Cuando brindamos sugerencias, explicamos la lógica que yace detrás de ellas. Al prin- cipio, quizá tendamos a citar a nuestro padrino (“él lo hace de esta forma, yo lo hago de esta forma, y por ende usted debería hacerlo de esta forma”). Quizá también tendamos a dar órdenes, o exigir (“No le permitiré...”). Los ahijados son los que deben tomar sus propias decisiones en última instancia. Somos más efectivos cuando explicamos por qué creemos que nuestra sugerencia hará que la abstinencia constante sea posible y que brindará satisfacción.

Nos ocupamos por la recuperación de nuestro ahijado más de lo que nos preocupamos por caer bien.

  • Muchos de nosotros tememos al conflicto y tratamos de evitarlo. Como padrinos, nuestra principal prioridad es apoyar la recuperación, de modo que debemos ser honestos. Transmitimos el programa de la manera en que lo hemos recibido y tal como funciona para nosotros. De lo contrario, estaremos fallando a nuestros ahijados, debilitando nuestra propia recuperación y despreciando a FA como un todo.
  • No toleramos conductas inaceptables. Al igual que nosotros, nuestros ahijados pueden sentir que algunas cosas son injustas y a veces ponerse a la defensiva. Mientras que nosotros entendamos esto, no permitiremos que nuestros ahijados nos hablen con lenguaje abusivo o grosero. Si es necesario, terminaremos la conversación de manera amable pero firme.

Nosotros sólo somos los mensajeros.

  • Desde el comienzo le preguntamos a nuestros ahijados si ellos se consideran a sí mismos como adictos a la comida, si desean lo que tenemos, y si están dispuestos a llegar tan lejos como fuera necesario para mantener la abstinencia. Algunas veces no están listos para el programa o no aceptan nuestras suger- encias. Pueden mentir, romper su absti- nencia repetidas veces, o no tener la voluntad de cambiar. Si vemos que no podemos ayudar, necesitamos decirlo. 
  • Cuando separamos las aguas, expresamos nuestras falencias y nuestros buenos deseos, alentamos a nuestros ahijados a buscar otro padrino u otro camino diferente. Les aseguramos que siempre serán bienvenidos en FA.

La diversión de apadrinar

Probablemente podría escribir usted mismo este párrafo, pero nos gustaría terminar recordándole algunas de las gratificaciones de apadrinar. Descubrimos “una nueva libertad” a medida que compartimos algunas de nuestras experiencias más dolorosas y vemos que un nuevo miembro puede hacer uso de ellas. Nada se compara con la profunda felicidad que sentimos cuando vemos a alguien que estaba desesperado, encontrar esperanzas. Las promesas del programa se vuelven realidad, y nos volvemos más humildes y nos fortalecemos en nuestra fe cuando vemos cómo nuestro Poder Superior puede actuar a través de nosotros para ayudar a alguien más.

Los Doce Pasos

  1. Admitimos que éramos impotentes ante la comida y que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
  2. Llegamos a convencimiento de que un Poder superior a nosotros podía devolvernos al sano juicio.
  3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios tal como Lo concebimos.
  4. Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.
  5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos.
  6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de todos estos defectos de carácter.
  7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.
  8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.
  9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.
  10. Seguimos realizando el inventario personal y cuando nos equivocamos, lo admitimos inmediatamente.
  11. Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, tal como Lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.
  12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los adictos a la comida y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.

Los Doce Pasos y las Doce Tradiciones aparecen aquí con la autorización de Alcoholics Anonymous World Service, Inc.

La autorización para imprimir y adaptar los Doce Pasos y las Doce Tradiciones no significa que AA de ninguna manera esté afiliado a este programa. AA es un programa para la recuperación del alcoholismo únicamente. El que se utilicen los Pasos y las Tradiciones con relación a programas o actividades organizadas a la manera de AA, pero cuyo énfasis son otros problemas, no implica lo contrario. 

Las Doce Tradiciones

  1. Nuestro bienestar general debe ser primero; la recuperación personal depende de la unidad de FA.
  2. Para el objetivo de nuestro grupo hay una sola autoridad suprema, un Dios amoroso que puede manifestarse en la conciencia de nuestro grupo. Nuestros líderes no son más que servidores de confianza. No gobiernan.
  3. El único requisito para ser miembro de FA es el deseo de dejar de comer de manera adictiva.
  4. Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a FA en general. 
  5. Cada grupo tiene un solo objetivo primordial: llevar el mensaje al adicto a la comida que todavía sufre.
  6. Un grupo de FA nunca debe respaldar, financiar ni prestar el nombre de FA a ningún servicio relacionado ni empresa externa para que ningún problema de dinero, propiedad y prestigio nos desvíe de nuestro objetivo principal.
  7. Cada grupo de FA debe mantenerse solo por completo y rechazar contribuciones externas.
  8. Adictos a la comida anónimos en recuper- ación debe permanecer siempre como una entidad no profesional, pero nuestros centros de servicio pueden emplear trabajadores especiales. 
  9. FA, como tal, nunca debe estar constituida, pero podemos crear juntas de servicio o comités directamente responsables por las personas a las que FA presta servicio. 
  10. Adictos a la comida anónimos en recuper- ación no tiene opiniones sobre asuntos que no le competen; por lo tanto, el nombre de FA nunca debe ser invocado en confrontamientos públicos.
  11. Nuestra política de relaciones públicas se basa en la atracción y no en la publicidad; siempre debemos mantener el anonimato personal en el ámbito de la prensa, la radio y las películas. 
  12. El anonimato es la base espiritual de todas las Tradiciones, recordándonos siempre colocar los principios antes de las personalidades.

¿Qué es FA?

FA es un programa basado en los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos. No se cobran hono- rarios y no se tiene que pesar en las juntas de FA. FA es una organización de individuos, quienes por mutua experiencia y apoyo se están recuperando de la enfermedad de la adicción a la comida.

¿Quién se puede hacer miembro de FA?

Los miembros de FA son hombres y mujeres de todas edades, de los Estados Unidos y de otros países. Algunos hemos sido obesos; otros son personas que no quieren comer; bulímicos, u obsesionados con la comida o su peso y que no hemos podido vivir nuestras vidas libremente. Entre nosotros, se encuen- tran personas que han pesado tan poco como 62 libras, aquellos que han pesado más de 400 libras, y otros que han tenido un peso normal pero estaban obsesionados con la comida y las dietas.

¿En realidad funciona este programa?

Típicamente, los miembros de FA han probado un gran número de soluciones a sus problemas con la comida, incluyendo (para muchos de nosotros) muchos años de dietas y ejercicios. En FA, finalmente hemos encontrado la solución duradera. Miembros de FA han mantenido su peso normal, y han encontrado libertad de la obsesión por mas de veinte años. Entre más miembros nuevos entran al programa, hay más y más personas con cinco o diez años de recu- peración y así el programa continúa creciendo.

ADICTOS A LA COMIDA ANÓNIMOS
en Recuperación

www.foodaddicts.org

Oficina de Servicio Mundial de FA
400 West Cummings Park, Suite 1700, Woburn, MA 01801 USA
tel +1 (781) 932 6300 • email fa@foodaddicts.org

Documentación aprobada por la Conferencia de Servicio Mundial de FA Revisado en agosto de 2012